Publication: Revisión bibliográfica de los protocolos de manejo terapéutico de pancreatitis canina
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Corporación Universitaria Remington
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La pancreatitis canina es una enfermedad inflamatoria del páncreas caracterizada por activación prematura de enzimas digestivas que producen auto digestión tisular, edema, necrosis y una respuesta inflamatoria sistémica. Su etiología incluye la ingesta de dietas altas en grasa, obesidad, enfermedades endocrinas, hiperlipidemia, causas idiopáticas, entre otros. Los signos clínicos no son patognomónicos, lo que dificulta el diagnóstico temprano. Las pruebas de lipasa pancreática específica (cPL) y la ecografía abdominal son herramientas fundamentales para orientar el diagnóstico, aunque su interpretación siempre debe correlacionarse con la clínica del paciente. El tratamiento de la pancreatitis canina se basa en medidas de soporte dirigidas a estabilizar al paciente y modular la respuesta inflamatoria. La fluidoterapia es esencial para restaurar la perfusión y corregir desequilibrios electrolíticos, el control del dolor, principalmente con opioides, mejora el bienestar y reduce complicaciones hemodinámicas. La nutrición enteral temprana se ha consolidado como un componente clave del manejo, ya que protege la barrera intestinal y disminuye el riesgo de translocación bacteriana. El uso de antieméticos facilita el aporte nutricional y mejora el confort del paciente. Los antibióticos se reservan únicamente para casos con evidencia de infección secundaria o necrosis pancreática infectada. En los últimos años, han surgido terapias innovadoras o emergentes que buscan intervenir en la fisiopatología del proceso inflamatorio pancreático. Entre ellas, el uso de células madre mesenquimales ha mostrado resultados prometedores al modular la respuesta inmune, reducir mediadores inflamatorios y favorecer la regeneración tisular. Estudios preliminares reportan mejoría clínica y disminución en la severidad del cuadro en perros tratados con células madre o extractos derivados de ellas. Otra innovación terapéutica es el fuzapladib sódico, un inhibidor del antígeno 1 asociado a la función leucocitaria (LFA-1) que limita la migración de neutrófilos a los tejidos y reduce la inflamación pancreática. Ensayos clínicos multicéntricos han demostrado que acelera la recuperación y disminuye la progresión del daño pancreático. En conjunto, estas terapias emergentes complementan el manejo de soporte tradicional y representan un avance significativo en el abordaje de la pancreatitis canina.